lunes, 23 de agosto de 2010

Diferencia entre enamoramiento y amar

Erich Fromm, en su maravilloso libro "el arte de amar", habla de una diferencia entre enamoramiento y amor. Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos, y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás.


Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos mas íntimos, tenemos la sensación de que, por fin,

hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de el se producen unas sustancias llamadas endorfinas. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados. Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona mas maravillosa del mundo.

Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor. Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Que?.. Así es. El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es solo el principio. Muchas personas son adictas a estar enamoradas.


Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece. Cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban. El verdadero amor NO es ciego

Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño de que no encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.

Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo; pero no es perfecta ni tu tampoco. Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tiene diferencias.

Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente. Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.

¿Que se supone que es una cuestión de suerte?, ¿que se supone que amamos por arte de magia?, ¿que se supone que alguien más tiene poder sobre nosotros?. De ninguna manera.

Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero... no la amas. El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti. El amor verdadero es recíproco.

sábado, 21 de agosto de 2010

¿Cómo liberarse de una relación destructiva?

Las personas atrapadas en relaciones destructivas tienen muchas posibilidades de liberarse del maltrato (maltratador) y comenzar nuevamente sus vidas en condiciones dignas y saludables (solas o con otras personas), con felicidad, tranquilidad y cariño, como todo ser humano lo desea.




Los pasos a seguir para liberarse son:
1. Reconocer que viven en una relación destructiva.
2. Habla con la familia o amigos de lo que esta pasando, para romper el anonimato de la violencia.
3. Reconocer que la culpa de lo que esta pasando es de los dos, y en mayor medida del violento, para hacer conciencia de que mereces vivir mejor.
4. Busca inmediatamente ayuda de un especialista, ya que es muy necesaria la ayuda y orientación.

El día de hoy puedes estar viviendo una relación de abuso, pero en el mañana puedes vivir bien. ¡NO ESPERES MAS

Ciclo o círculo de la agresión

El círculo de agresión sigue tiene una serie de fases. Es frecuente que el primer ataque aparezca como un hecho aislado. Pero, en muchos casos, se desarrolla el ciclo de la violencia descrito por Leonore Walker psicóloga norteamericana, la cual lo describió en tres fases:
1. Acumulación de tensión: enojo, discusiones, acusaciones, mal decir.

2. Explosión de la violencia: pegar, cachetear, patear, herir, abuso sexual, abuso verbal y puede llegar hasta el homicidio.

3. Período de calma: que también se le dice de luna de miel o de reconciliación, el agresor niega la violencia, pone pretextos, se disculpa o promete que no va a volver a suceder.

Lo más peligroso es que este ciclo se repite y con mayor intensidad cada vez.

En las relaciones donde hay constantes abusos e insultos se llega fácilmente a la violencia física y se pierde el respeto hacia la otra persona ya sea la pareja, hermano, el padre etc. la mayoría de ellos permanecen callados, no denuncian y lo más lamentable es que se convierten en adictos de este tipo de relaciones ya que van tomando como natural la violencia en su vida cotidiana y no logran ver el límite de cuando una relación deja de ser edificante y pasa a ser destructiva.

En estas relaciones se dan factores de forma inconsciente, ya que se tiene la fantasía de que vamos a hacer cambiar a la otra persona pues esta persona casi siempre representa una figura importante de nuestra niñez la cual nos dañó de alguna forma y como los seres humanos siempre buscamos el reconocimiento del otro, buscamos nuestra valía a través de nuestros padres o figuras de autoridad y queda instalada esta necesidad de reconocimiento y esta necesidad fácilmente se traslada a la pareja.
Es importante mencionar que estas relaciones se inician con una expectativa inconsciente, de tal forma en que casi sin darnos cuenta nos involucramos en relaciones que nos destruyen, relaciones donde hay humillaciones, rechazo, devaluaciones, manipulación, quizá violencia sexual (que nos obligan a tener sexo) y si nuestra autoestima no está fuerte y sana se puede llegar a la violencia verbal y física.
La mayoría de estas relaciones destructivas pueden empezar siendo muy seductoras, la pareja nos hace sentir personas seguras, protegidas y pasado el tiempo empieza a tornarse posesiva, controladoras, celosas y manipuladoras.
Casi siempre pensamos que es porque nos quieren mucho y que nosotros provocamos el enojo, empezamos a ceder ante los requerimientos de la pareja y ya cuando nos damos cuenta estamos en medio de un verdadero conflicto.
Si en este momento no nos detenemos y pedimos ayuda o nos negamos a recibirla pasamos a otra etapa donde se empieza a instalar la manipulación, la culpa, el miedo, entre otras emociones destructivas que van minando nuestra personalidad y se instala la personalidad del agresor que en apariencia se le puede llamar “el mas fuerte” y en realidad es “el mas débil” ya que solo una persona cobarde (lleno de miedo) se atreve a destruir

¿Por qué razones se permanece en una relación destructiva y se permite el maltrato?

Muchas personas permanecen en relaciones destructivas, ya que desde pequeños en las familias se ha visto repetidamente el abuso, y en virtud de que los hogares disfuncionales siempre presentan estos patrones y las personas que son educadas en estas familias, llegan a ver como “normal" o como parte de la vida el abuso. Quiere decir que ya están acostumbrados a este patrón y por lo tanto es un ejemplo para seguir en la vida o imitar aun de manera inconsciente.
Estas personas no han podido cubrir sus necesidades más básicas desde el punto de vista emocional puesto que sus padres, los seres que deberían darles protección, respeto y cariño han estado ausentes física o emocionalmente, y en muchas ocasiones incluso dando la violencia y mal trato.

Estos comportamientos son más agudos en las mujeres porque así es la enseñanza. A la mujer se le educa para hacerse responsables por sus relaciones de pareja, lo que significa en muchos casos aguantar lo que sea, hasta abusos físicos en lugar de liberarse de ese sentimiento de culpa y reconocer que no deben conformarse y aspirar a relaciones sanas y mejores, es la famosa metáfora de “cargar con la cruz de su parroquia”

Una razón más para estar en este tipo de relaciones, es porque hay personas con baja o ausencia de autoestima. Este tipo de personas consideran que no merecen la felicidad, ya que no tienen valor alguno para poder encontrar una persona que en realidad las valore y las quiera, ya que, ni siquiera ellas mismas se quieren y valoran y tienden a pensar que el valor como persona depende de la pareja o los hijos. Generalmente son personas que les aterra la soledad o el abandono, consideran que es necesario aguantar cualquier cosa para no terminar una relación, así sean engaños, infidelidades, maltratos, menos precios, etc.


Las relaciones destructivas generan patrones de dependencia muy parecidos a las adicciones y eso hace todavía más difícil el manejo de la salud física, emocional y psicológica de la pareja. Ya que a pesar de que la persona se da cuenta que está mal no logra dejar la relación y siempre encuentra una justificación, aunque sea absurda, para seguir en la relación o para quererla mantener.
En relaciones destructivas, el agresor tiene cambios de comportamiento. Es decir, hay momentos en que se arrepiente de sus acciones, ofrece disculpas y se muestra afectuoso, haciéndole creer a su pareja que todo puede cambiar. El sumiso de la relación o dependiente de la misma no ve o no quiere ver la realidad de la situación y se aferra a esos momentos de esperanzas del supuesto cambio y sigue aguantando abusos. La realidad es que la mayoría de las veces el agresor no cambia y continúa en este círculo agresivo.

Relaciones destructivas

¿Qué es una relación destructiva?
La relación destructiva se caracteriza por la presencia constante de agresión emocional, psicológica y física que conlleva el menosprecio de la persona afectada.
El componente principal en la relación destructiva es la agresividad y esta queda evidente a través de:

Agresión Física:

Empujones
Forcejeos
Apretones
Golpizas brutales
Supuestas caricias fuertes con mala intención (nalgadas por ejemplo)



Agresión Emocional:
Insultos
Infidelidad
Burla
Control físico
Control económico

Agresión Psicológica:
Descalificación de lo que hace la persona
Crítica sobre su aspecto
Critica sobre su familia
Desprecio de sus actividades
Malos comentarios ante otras personas
Gestos y actitudes de descalificación.

Al ver que son tantos los factores que están presentes en las relaciones destructivas, podemos decir, que casi siempre se presentan una combinación de los mencionados o algunos otros factores que en este artículo no mencionamos.

Sí en tu relación de noviazgo existen algunas de estas agresiones es importante que las sepas detectar a tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Lo más común es que las agresiones sean del hombre hacia la mujer, pero por raro que paresca existen hombres que también pueden padecerlo.

Celos enfermizos en la pareja



Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase...




Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. El envidioso en cambio quiere lo que no tiene.



Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja.
El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que...”, “soy menos simpático que...”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas... con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.
Los celos cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.
Para superar los celos, lo primero de todo es darse cuenta de que lo eres. Hay que intentar descubrir en qué momentos uno se comporta de manera celosa. Anotar lo que se hace, lo que se siente y lo que se piensa en esos momentos ayudará a entender y razonar mejor su origen. Por supuesto, hay que hablarlo abiertamente con la pareja. Quizás los celos tengan fundamento, pero quizás no sea así, si se analizan pensamientos, sentimientos y conductas, es probable que puedan hallarse muchos errores de interpretación. Habría que decirle al celoso, que si su pareja está con él será porque le quiere como es, no es necesario competir . Es mejor dedicar las energías a fortalecer y no a destruir la relación. Es necesario mejorar el diálogo, el respeto y la confianza. Para conseguir todo esto, lo mejor es planificar nuevas actividades juntos buscando disfrutar con ello.



Los celosos extremos, pueden llegar a tener peticiones absolutamente exageradas que aun siendo aceptadas no calman el sentimiento de inseguridad. Limitan de tal manera la vida de la pareja que no les permiten salir de casa, hablar con los demás, arreglarse... Es más fuerte el miedo que el amor. Cabría recomendar a estas personas que no sigan aguantando todo eso, que busquen apoyo para hacer frente al problema, que no se sientan culpables de lo ocurrido y que intenten ayudar a su pareja con atención especializada.